la liebre y la tortugaHay dos tipos de garantías: las personales y las reales.

Con una garantía personal el obligado   responde con todos sus bienes presentes y futuros.

Con una garantía real, por ejemplo, una hipoteca, el obligado responde con el bien  señalado y del cual se efectúa una inscripción en el registro de la propiedad señalando que está afecto al pago de la deuda que se ha contraído.

Un tipo de garantía personal es la fianza o aval, en virtud de la cual una tercera persona responde del cumplimiento de la obligación  contraída.

Si no se especifica nada más en este tipo de garantía, para poder proceder contra el fiador o avalista, es preciso que el obligado principal sea insolvente. Con lo cual el cobro de la deuda es más lento y difícil.

Es decir, el fiador responde subsidiariamente.

Por ello es conveniente en los contratos en que se incorpora un tercero responsable, fiador o avalista, incorporar una cláusula en virtud de la cual obligado principal y fiador  renuncian a los beneficios de orden, división y excusión.

En virtud de ella el acreedor podrá reclamar el cumplimiento indistintamente al obligado principal o al fiador (renuncia al beneficio de orden), podrá ejecutar en primer lugar los bienes del fiador (renuncia al beneficio de excusión) y podrá ejecutar la totalidad de la deuda contra cualquiera de los dos (renuncia al beneficio de división)

 

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